Es así como un tulipán,
frágil con sus pétalos
apenas los podemos tocar.
Y así crece desde una semilla,
emerge su tallo descubre el frío,
a veces la lluvia el viento.
Luego es más grande,
aparece un botón
puede sentir mucho más.
Todo lo que le rodea lo siente,
a veces le destruyen sus ganas,
deseos de crecer con aquel temporal.
Así un botón tan pequeño
sin pétalos, fácil de arrancar
sin colores, sin belleza.
Redondo, sin saber su función,
comienza a crecer poco a poco
ve colores a su alrededor.
Días que siente frío, calor,
viento, lluvia, humedad,
qué sentido tiene tener color?
Y así sin querer crecen sus pétalos
de muchos colores se admira
los siente, los contempla.
Y viene el viento los quiere volar,
y su botón de pequeño
los intenta agarrar.
Una niña con ganas de jugar,
y una gran abeja vuela
y la logra espantar.
Sus pétalos se mecen
al compás del viento
de la lluvia, del rocío.
Llega un día se caen,
son frágiles ya nada los sostiene,
y qué sentido tiene.
Pobre flor se pregunta:
y ahora qué soy
un tulipán aún?.
Sin pétalos no soy nada
sólo un solo botón
sin aroma sin color.
El tulipán no logra entender,
y en invierno llora
en otoño se arropa.
Solo le basta comprender
que vendrá la primavera
un nuevo verano.
Tulipán frágil llora
perdió sus pétalos
se fueron sus sueños.
Así el tulipán espera aún
una nueva estación
para ser una nueva flor.
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