Thursday, January 20, 2011

Poema II

Tú aquel que me acoge en estos días,
eres mi música de fondo,
como una dulce fragancia,
como una dulce melodía.

Sobre tu piel nacen naves,
aquellas que flotan como en el cielo
esas que están, como si volaran,
se mueven con tu respiración.

Las sostienes sobre tus manos,
las meces como un vaivén,
se duermen por la noche
antes del sol aparecen.

Das a muchos quienes te miran,
brindas lo mejor de tu esencia,
de tu alma nacen peces
y de tu voz una canción.

El espejo de noche de la luna,
El cielo es tu alma gemela,
El sol es tu mejor despertador,
Tú su fiel compañero de la vida.

No te vayas que me asusto,
No vuelvas con rabia que destruyes,
No te asustes con el movimiento,
Solo baña nuestras almas aún adoloridas.

Tu espuma es la sal que necesito,
Tu sabor es lo dulce que me falta,
Tu vitalidad es el infinito,
Tu inmensidad es eterna.

Vienes y vas, te renuevas,
Vas y vuelves respiras,
Abrazas a quienes te visitan
A veces te quietas, al fin descansas.





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